El 63 % de los niños desean pasar más tiempo de ocio con sus padres

63 % de los niños desean pasar más tiempo con sus padres, pero debido a las largas jornadas laborales y la falta de medidas de conciliación, los padres y madres apenas están presentes en el 15 % del tiempo de ocio de sus hijos.

Cuidar, proveer y educar son algunas de las tareas que implica ser padre, pero no son las únicas. Jugar también debiese ser uno de los principios fundamentales a la hora de criar un hijo, sin embargo, las cifras no dicen lo mismo.

Seis de cada diez padres y madres no dedican ni dos horas a la semana a jugar con sus hijos. Ello a pesar de que prácticamente tres de cada cuatro admiten saber lo importante que es y que al menos ocho de cada diez consideran el juego infantil como algo importante.

Así surge la campaña “#Juegaconellos” realizado por la empresa juguetera Famosa con el fin de concientizar a los padres de la importancia del juego. Según una encuesta realizada a medio millar de progenitores, dos de cada tres son conscientes de que no dedican el tiempo suficiente a jugar con sus hijos. Pero cuando lo hacen, un 54% afirma sentirse más comunicativo con ellos y un 39% afirma sentirse “como un niño nuevo”, recoge La Vanguardia.

Por otro lado el 63 % de los niños desean pasar más tiempo de ocio con sus padres. Pero la realidad es que, debido a las largas jornadas laborales, la falta de medidas de conciliación, los padres y madres apenas están presentes en el 15 % del tiempo de ocio de sus hijos. Aunque lo importante no son las horas que estén juntos, sino cómo se aprovechan.

La primera clave es planificar los horarios para repartir con equidad las tareas domésticas y el cuidado de los niños. Entre semana el tiempo de ocio del que disponen los niños se concentra por las tardes tras la escuela, por lo que conviene no abusar de las actividades extraescolares.

El apoyo de familiares, cuidadores, etc. a menudo es imprescindible, pero también hay que buscar tiempo para vivir momentos en familia, como cenar juntos, leer un cuento antes de dormir o jugar. El juego no es una pérdida de tiempo, sino una actividad esencial para desarrollar las habilidades físicas y mentales de los pequeños.

A pesar de la “tentación” de disfrutar de un rato de tranquilidad, no es conveniente recurrir a la televisión o los móviles para entretener a los niños. Las horas que pasan los pequeños pegados a la pequeña pantalla es tiempo que roban al juego, a las tareas escolares y a relacionarse con los otros niños y con sus familiares.

Finalmente, los fines de semana, festivos y vacaciones es recomendable organizar actividades en familia que gusten a todos. No hace falta que sean planes elaborados, a menudo los niños valoran más pasar una tarde disfrutando de un juego junto a papá y mamá.

Eva Torreblanca, psicóloga en Itadde, opina para La Razón que “en el entorno familiar tradicionalmente conocido, los padres son el contexto de desarrollo para el niño, pudiendo convertirse en una fuente de seguridad, apoyo, confianza y afecto. Factores como la cantidad y especialmente la calidad de tiempo compartido con los pequeños, favorecerán un desarrollo adaptativo y seguro, y podrán posibilitar niños autónomos, con buena autoestima y socialmente competentes”.

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